Archive for the ‘Tangofilia’ Category

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Aprender o no aprender …

septiembre 12, 2017

Porqué los bailarines sociales del tango pierden el interés en mejorar sus habilidades. “Si bailas en modo automático, solo mejorarás lo que ya haces: reforzarás tus patrones de movimiento existentes.” Para bailar tango es necesario aprenderlo. El tango no es una danza de libre expresión, sino que se sirve de un vocabulario complejo y una técnica bastante sofisticada. Es una habilidad que necesita tiempo para ser perfeccionada. Todos hemos oído comentarios sobre el “tener que caminar durante 10 años” para realmente saber cómo caminar. Sin embargo, veo solo una pequeña minoría de personas que continúan mejorando más allá de cierto punto. Como bailarina y profesora naturalmente me pregunto porqué. Normalmente este punto llega alrededor del tercer año en el tango. Dependiendo del nivel que la persona haya alcanzado en este tiempo de aprendizaje, su nivel de baile puede estancarse en cualquier lugar entre “principiante afirmado” e “intermedio estable”. Los más perseverantes alcanzan un nivel un poco más alto y paran su desarrollo después de uno o dos años más. Muy pocos son los que siguen trabajando más allá para llegar a un nivel realmente avanzado. Pero, podría uno preguntarse, ¿para qué seguir evolucionando?, si se puede disfrutar del tango sin mejorar nada, se tenga el nivel que se tenga. De hecho, a menudo es más fácil disfrutar del tango sin esa auto-exigencia de “bailar mejor”. Así uno es menos auto-crítico, menos inquieto, menos obsesionado con los resultados, menos tentado a compararse con otros. Muchos dejan de trabajar en su baile una vez que hayan conseguido bailar con todos los bailarines que consideraban deseables, al alcanzar lo parece haber sido su meta …

[Sigue leyendo este artículo de Verónica Toumanova en el blog Una Emoción …]

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Tango de amor y odio

mayo 8, 2017

María Nieves Rego se crió entre miseria, con una madre analfabeta y un padre golpeador. A los 9 años se empleó como sirvienta y a los 11 ya fumaba 50 cigarrillos diarios. En la milonga conoció a Juan Carlos Copes. Juntos bailaron la vida. Nos lo cuenta en su casa de Buenos Aires. Recoge el plato de la cena, va hasta la cocina, lo lava. Regresa a la pequeña mesa que está contra la pared en el recibidor y repasa las cajas con medicamentos por ver si se ha olvidado de tomar alguno (aunque ha perdido la fe en que los medicamentos sirvan para algo). Se sienta en el sofá de la sala, la espalda contra los almohadones impecables como están impecables el modular del televisor y el pequeño baño impecable y la impecable habitación en la que duerme y en la que, sobre una cómoda, hay retratos de ella misma, untuosa, arqueada, el pelo cortísimo, los ojos solares, fumando con boquilla; y como están impecables el cuarto impecable donde guarda los vestidos de baile de los últimos años –negros, con brillos y escotes magnos– y el pequeño patio impecable con la soga de tender la ropa que lava a mano porque no tiene lavadora. Quizás le dé algunas pitadas al cigarrillo electrónico. Quizás, ahora que ha apagado la radio que permanece encendida desde la mañana, mire un programa en NatGeo. Quizás repase las cosas que tiene que hacer al día siguiente: ir al supermercado, llamar a alguien. La persiana del departamento –una planta baja que da a la calle en un barrio de Buenos Aires cercano a Palermo– está baja, pero siempre está baja: de día, de noche. Son las ocho. En breve se irá a dormir. Esa es la vida ahora. ¿Esa es la vida ahora?

[sigue leyendo esta entrevista a María Nieves Rego en El País]

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Para bailar el tango se necesita …

abril 13, 2017

Un rictus convincente y un tonel de gomina fijaron, en los primeros años 90, el aura gardeliana del bailarín Miguel Ángel Zotto. Entre los escenarios y las pistas de las milongas, deslizándose con elegancia sublime, en ese entonces llevó detrás de él a toda una generación de aficionados que, hechizados por su estilo, desembocaron en los salones populares buscando la fuente de esa nobleza única que exhibía en el teatro. Nadie que haya conocido el ambiente milonguero en el último cuarto de siglo ignora el ascendiente de Zotto y de Milena Plebs –fundadores de la compañía teatral Tango x 2, que codirigieron hasta la desvinculación de Plebs, en 1998– en ese medio. Ni su rol decisivo en la evolución del tango escénico. En un doblete providencial, ellos contribuyeron a renovar los salones de baile, que volvieron a poblarse con una camada de jóvenes ávidos, y al mismo tiempo el tango de escenario, al nutrirlo con los secretos que les confiaban los viejos milongueros. Desde entonces, la presencia ubicua de Miguel en las milongas fue, durante muchos años y a lo largo de noches infinitas, el símbolo de una reconquista. Hasta que en 2011, desandando el camino de sus bisabuelos –que llegaron a la Argentina en 1889, a tiempo para ver emerger esa danza de origen y destino incierto que era el tango–, Zotto se radicó en Italia, casado con la bailarina Daiana Guspero. Ungido “l’angelo del tango”, este ex pintor de paredes nacido en Villa Ballester fue agasajado con pompa en Campomaggiore, el pueblo de sus ancestros, e instaló en Milán la Zotto Tango Academy …

[Sigue leyendo esta entrevista a Miguel Angel Zotto en Clarín …]

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Baca, Volver …

marzo 25, 2017

[Encuentro en el Estudio]

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La flor del tango

marzo 8, 2017

Paquita Bernardo nació en Bs. As. barriada de Villa Crespo, el 1 de Mayo de 1900. Fue la primera ejecutante femenina del bandoneón que alcanzó trascendencia artística y actuación profesional destacada. Los maestros Maffia, Garcia y Servidio le impartieron los conocimientos fundamentales, pero fue autodidacta en su perfeccionamiento. Insólita por lo juvenil, insólita porque no tocaba el piano sino el bandoneón, insólita porque osó ponerse al frente de una orquesta, en la calle Corrientes y en un café. Paquita Bernardo es el más claro ejemplo, en Buenos Aires, de un fenómeno universal: la rebelión mujeril post gran guerra. Las mujeres se cortaron el pelo y se acortaron las polleras. Las mujeres de las ciudades salieron a la calle a trabajar. Así expresamente “salieron a la calle”. Porque antes trabajaban adentro de sus casas o de la casa del patrón de turno. Hilando, tejiendo y cosiendo se ganaron siempre la vida las mujeres, cuando no salían a ganarse la vida, cuando no salían a la calle, pero igual mantenían el hogar. Mujer de esa época y de ese temple fue Paquita Bernardo, el primero y único bandoneón femenino profesional … [sigue leyendo en en blog Mujeres Instrumentistas].

[Todotango]   [Argenpress]

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Un giro extraño

diciembre 11, 2016

Un Giro Extraño, película-documental tanguero del 2005 …

Feliz Día Nacional del Tango 2016!!!

[Vimeo]

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El tango se renueva …

octubre 16, 2016

clarin-octubre-2016

Son los códigos y “permitidos” de las nuevas generaciones. Se modernizó el rol de la mujer durante el baile, en correlación con su lugar en la sociedad actual. “Ahora las chicas sacan a bailar a los chicos”, gritan los parlantes. Y ahí van ellas, a apropiarse de una costumbre que era –hasta ahora– típicamente masculina: visualizan un hombre y lo invitan a la pista. Son los códigos y “permitidos” de las nuevas generaciones, que refrescan los salones más tradicionales con tatuajes, remeras y jeans rasgados. También se modernizó el rol de la mujer durante el baile: ahora es más activo y participativo, en correlación con su lugar en la sociedad actual. Expertos en género y bailarinas festejan estos cambios. Para los hombres, las opiniones están divididas …

[sigue leyendo este artículo en Clarín]