Archive for the ‘Tangofilia’ Category

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Picotango

abril 26, 2018

Cada año más el tango representa motivo de viajes, de encuentros y de festivales, donde el baile se integra con eventos sociales y logística de hoteles y restaurantes. Y en los eventos sociales la comida tiene siempre su importancia. Hay que cuadrar tiempos y lugares con cenas, buffets y picoteos, para el disfrute de los participantes y de los hosteleros locales. Ahora bien, el tango es una actividad muy específica, que requiere contacto físico y trajes bonitos, con lo cual no siempre la comida es adecuada a sus exigencias. Podemos aconsejar por lo menos tres aspectos a los que preparan un tapeo para un evento milonguero. Primero, habría que evitar comidas fuertes y pesadas. Se suele bailar después de comidas y cenas, y no es lo suyo hacerlo con el estómago atascado y el metabolismo bajo de los pies. Segundo, también habría que evitar sabores excesivamente contundentes, porque luego hay que bailar por horas cara a cara, y no es necesario que ajo, cebolla o pimientos coloreen cada giro y cada volcada. Tercero, si el picoteo tiene lugar durante el baile, habría que prescindir de todo lo que pringa mucho o que es difícil de comer, para evitar que la huella de un calamar o la mayonesa de un sándwich acaben firmando espaldas, trajes y camisas. Bueno, como bailarines de tango nos limitamos a mencionar lo que no es muy adecuado. Y dejamos a la fantasía y a la competencia de chefs y cocineros el reto de diseñar combinaciones y alternativas que cumplan con las necesidades de nuestros menús milongueros!

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Latasónica

febrero 14, 2018

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Mapas

enero 4, 2018

Tango Maps es una página web abierta en diciembre 2017 por una pareja de argentinos afincados en Barcelona, para que uno pueda tener controladas las milongas en otras ciudades o cuando está de viaje. Un mapa, estilo Google, para poder verificar donde y cuando hay tango en el mundo. La pagina acaba de nacer, con lo cual está activamente recopilando lugares, fechas y horarios, e invita a todos los tangueros a participar, enviando las informaciones sobre sus milongas y eventos. Tango Maps está también en Twitter and Facebook.

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Aprender o no aprender …

septiembre 12, 2017

Porqué los bailarines sociales del tango pierden el interés en mejorar sus habilidades. “Si bailas en modo automático, solo mejorarás lo que ya haces: reforzarás tus patrones de movimiento existentes.” Para bailar tango es necesario aprenderlo. El tango no es una danza de libre expresión, sino que se sirve de un vocabulario complejo y una técnica bastante sofisticada. Es una habilidad que necesita tiempo para ser perfeccionada. Todos hemos oído comentarios sobre el “tener que caminar durante 10 años” para realmente saber cómo caminar. Sin embargo, veo solo una pequeña minoría de personas que continúan mejorando más allá de cierto punto. Como bailarina y profesora naturalmente me pregunto porqué. Normalmente este punto llega alrededor del tercer año en el tango. Dependiendo del nivel que la persona haya alcanzado en este tiempo de aprendizaje, su nivel de baile puede estancarse en cualquier lugar entre “principiante afirmado” e “intermedio estable”. Los más perseverantes alcanzan un nivel un poco más alto y paran su desarrollo después de uno o dos años más. Muy pocos son los que siguen trabajando más allá para llegar a un nivel realmente avanzado. Pero, podría uno preguntarse, ¿para qué seguir evolucionando?, si se puede disfrutar del tango sin mejorar nada, se tenga el nivel que se tenga. De hecho, a menudo es más fácil disfrutar del tango sin esa auto-exigencia de “bailar mejor”. Así uno es menos auto-crítico, menos inquieto, menos obsesionado con los resultados, menos tentado a compararse con otros. Muchos dejan de trabajar en su baile una vez que hayan conseguido bailar con todos los bailarines que consideraban deseables, al alcanzar lo parece haber sido su meta …

[Sigue leyendo este artículo de Verónica Toumanova en el blog Una Emoción …]

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Tango de amor y odio

mayo 8, 2017

María Nieves Rego se crió entre miseria, con una madre analfabeta y un padre golpeador. A los 9 años se empleó como sirvienta y a los 11 ya fumaba 50 cigarrillos diarios. En la milonga conoció a Juan Carlos Copes. Juntos bailaron la vida. Nos lo cuenta en su casa de Buenos Aires. Recoge el plato de la cena, va hasta la cocina, lo lava. Regresa a la pequeña mesa que está contra la pared en el recibidor y repasa las cajas con medicamentos por ver si se ha olvidado de tomar alguno (aunque ha perdido la fe en que los medicamentos sirvan para algo). Se sienta en el sofá de la sala, la espalda contra los almohadones impecables como están impecables el modular del televisor y el pequeño baño impecable y la impecable habitación en la que duerme y en la que, sobre una cómoda, hay retratos de ella misma, untuosa, arqueada, el pelo cortísimo, los ojos solares, fumando con boquilla; y como están impecables el cuarto impecable donde guarda los vestidos de baile de los últimos años –negros, con brillos y escotes magnos– y el pequeño patio impecable con la soga de tender la ropa que lava a mano porque no tiene lavadora. Quizás le dé algunas pitadas al cigarrillo electrónico. Quizás, ahora que ha apagado la radio que permanece encendida desde la mañana, mire un programa en NatGeo. Quizás repase las cosas que tiene que hacer al día siguiente: ir al supermercado, llamar a alguien. La persiana del departamento –una planta baja que da a la calle en un barrio de Buenos Aires cercano a Palermo– está baja, pero siempre está baja: de día, de noche. Son las ocho. En breve se irá a dormir. Esa es la vida ahora. ¿Esa es la vida ahora?

[sigue leyendo esta entrevista a María Nieves Rego en El País]

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Para bailar el tango se necesita …

abril 13, 2017

Un rictus convincente y un tonel de gomina fijaron, en los primeros años 90, el aura gardeliana del bailarín Miguel Ángel Zotto. Entre los escenarios y las pistas de las milongas, deslizándose con elegancia sublime, en ese entonces llevó detrás de él a toda una generación de aficionados que, hechizados por su estilo, desembocaron en los salones populares buscando la fuente de esa nobleza única que exhibía en el teatro. Nadie que haya conocido el ambiente milonguero en el último cuarto de siglo ignora el ascendiente de Zotto y de Milena Plebs –fundadores de la compañía teatral Tango x 2, que codirigieron hasta la desvinculación de Plebs, en 1998– en ese medio. Ni su rol decisivo en la evolución del tango escénico. En un doblete providencial, ellos contribuyeron a renovar los salones de baile, que volvieron a poblarse con una camada de jóvenes ávidos, y al mismo tiempo el tango de escenario, al nutrirlo con los secretos que les confiaban los viejos milongueros. Desde entonces, la presencia ubicua de Miguel en las milongas fue, durante muchos años y a lo largo de noches infinitas, el símbolo de una reconquista. Hasta que en 2011, desandando el camino de sus bisabuelos –que llegaron a la Argentina en 1889, a tiempo para ver emerger esa danza de origen y destino incierto que era el tango–, Zotto se radicó en Italia, casado con la bailarina Daiana Guspero. Ungido “l’angelo del tango”, este ex pintor de paredes nacido en Villa Ballester fue agasajado con pompa en Campomaggiore, el pueblo de sus ancestros, e instaló en Milán la Zotto Tango Academy …

[Sigue leyendo esta entrevista a Miguel Angel Zotto en Clarín …]

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Baca, Volver …

marzo 25, 2017

[Encuentro en el Estudio]